Gloriosos días de movimientos terrestres,
donde cerramos los ojos, y el mundo se ha vuelto un juego mecánico.
Donde damos vueltas todo ser vivo,
quiera ser parte de ello o no.
Se ha vuelto el perfecto pretexto para unir a las masas,
y buscar la salvación de la humanidad,
la cual no existe,
el medicamento para esta guerra de conciencias;
solo esperar; la muerte no esta lejos,
y es la única comprensiva en estos momentos.
Cierro los ojos,
de nuevo, una y otra vez,
replicas de lo que nos encantaría vivir,
através de los ojos de otras personas,
pues es cuando uno piensa en lo joven que somos,
y en lo poco que hemos vivido,
aun tengamos los siete largos años,
o los jóvenes ciento tres años...
Donde la diferencia solo es:
la sabiduría que tiene el menor por empezar a aprender,
y el analfabetismo que tiene el mayor,
por creer saberlo todo en esta vida gracias a su edad.
Porque dentro de unas horas tal vez no estemos aquí,
porque tal vez dentro de veinte años aun sigamos aquí,
porque la obscuridad se ha vuelto densa,
y nuestros ojos ya no iluminan mas nuestros caminos.
Porque al caminar descalzos,
ya no se siente la frescura de mi tierra,
si no el seco concreto que la ciudad ha creado como muralla
ante la sociedad.
Porque no se trata de esperar a que estas cosas pasen
para darse cuenta de que la vida ha dejado de ser segura,
si no darse cuenta que no eres el mismo de hace apenas cinco minutos,
ni serás el mismo que el de dentro de diez minutos,
y que la salvación de las masas no esta en un libro antiguo,
si no en tu palabra, y saberla conducir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario